Estimad@s Lectores,
A un año y 4 meses de la salida de este Boletín Noticioso, hemos de agradecer a aquell@s que lo siguen y hacen de él un instrumento de útil en su vida cotidiana. Aunque las noticias no dejan de acontecer, por las vacaciones que se atraviesan haremos una pausa y reanudaremos la difusión a partir del lunes de 18 de enero de 2010.
Queremos aprovechar el espacio para hacer un especial reconocimiento a las compañeras y compañeros que a lo largo de este tiempo se han desvelado o desmañanado para armar este boletín. A quienes en algún momento enriquecieron las secciones con su tiempo y esfuerzo desde el DF, Nayarit, Jalisco, el Estado de México y Baja California: ¡Muchas gracias!
A:
Brando: Nacional/partidos
Juan Manuel “Jock” Ramírez: Radio, Tecnología
Ciudadano Lucas: América Latina
Fidel Gómez: Seguridad
Ángela Guerrero: Televisión
Elisa Lavore: Estados Unidos
Gustavo Gordillo: Economía/Boletín de opinión
Miguel Ángel “Alfanhuy”: Televisión
Oscar Rodríguez Mercado: Nayarit
Viridiana Cadena: Economía
Nancy Mejía: Diversidades
Allan Orozco: Butaca Deportiva
Norman Blanco: Jalisco
José Carlos Rodríguez Toral: Jalisco
Cesar Suárez Ortíz: Editorialista del Boletín de Opinión
Mario “Duende” Villegas: Estados Unidos
Francisco Torres: Economía/Editorialista del Boletín de Opinión
Canek Ballesteros: Editorialista del Boletín de Opinión
Aurora Ballesteros: Editorialista del Boletín de Opinión
Juan Antonio Velázquez: Editorialista del Boletín de opinión
Nain Martínez: editorialista del Boletín de opinión
A nombre del grupo que arma el Boletín Noticioso, Ciudadano Brando
FIN DE AÑO (CON DEPRESION)
El estado depresivo es cada vez más común entre l@s mexican@s. Este año nos han azotado todo tipo de plagas: las económicas, la pandemia, las políticas, las de seguridad pública.
Tres notas resaltan: el comportamiento ejemplar de la ciudadanía en el DF y otras ciudades para enfrentar la famosa pandemia; la resistencia del gobierno federal a asumir con todas sus consecuencias la gravedad de la crisis económica primeramente catalogada como un “catarrito”; las elecciones intermedias que marcaron la resurrección (¿temporal o definitiva?) del PRI; y la agudización de los enfrentamientos y los asesinatos relacionados con el crimen organizado.
La figura simbólica es sin duda “Juanito” y quizás el “juanito” que muchos traen dentro. Pero no puede olvidarse que el origen de ese fenómeno creado y alimentado por los medios electrónicos fue un conflicto al interior del PRD y una sentencia cuestionable del TEPJF.
El año cierra con un una propuesta de reforma política que para algunos es un regalo envenenado y para otros una oportunidad. En este último número del boletín de opinión incluimos un relato aparecido en el blog del periódico Reforma acerca de cómo se cocinó la propuesta de Calderón que puede ser real o mito urbano.
Varios colaboradores en este número de otras entidades federativas como Norman Blanco de Guadalajara, Jalisco y nuestros amig@s de Ensenada Baja California que publicarán pronto una revista electrónica: Informe Norte.
También publicamos algunos artículos aparecidos en diversos medios sobre los tres años de Calrdeon; un estupendo artículo sobre China y América Latina; sobre el aborto y los matrimonios gay.
A 3 años del Calderón, el recuento de los daños.
Nain Martínez.
Creación de empleos, seguridad y combate a la pobreza, fueron las 3 propuestas en las que se basó la campaña electoral de nuestro presidente Felipe Calderón y a 3 años de su administración, vale la pena tomarnos unos minutos para reflexionar sobre el estado de la nación.
Andamiaje
En 3 años de administración, el presidente del empleo consiguió sumar 3 millones, pero de desempleados, que se acumulan al déficit histórico de empleos que los jóvenes requieren para integrarse al mercado laboral, pero que no fueron creados por el mediocre crecimiento económico.
En relación al combate a la pobreza, nuestro país ha retrocedido en su labor. Según las cifras actualizadas del Banco Iberoamericano de Desarrollo (BID), en estos años aumentó en 10 millones el número de pobres; se calcula que al menos el 50.6% de la población se encuentra en condiciones de pobreza y se estiman 12 millones de indigentes, mientras tanto la desigualdad continúa aumentando.
Referente a la seguridad, el saldo de la guerra de Calderón es de 16 mil muertos, que narcos o no, son mexicanos y es lamentable que en este momento haya 16 mil hogares en luto. Lo mas grave es que según datos del la PGR, de los 227 mil detenidos que nos exhiben en sus campañas publicitarias como los grandes logros, el 75 % han sido liberados.
En materia económica, que se decía ser la habilidad natural de nuestro presidente, en el 2007 y 2008, el país tuvo un crecimiento mediocre, pero en aquellos años se decía que se estaban plantando las semillas del desarrollo económico y que dentro de poco se aceleraría el crecimiento.
En el 2009 tenemos como saldo un decrecimiento del 7 por ciento y se le culpa a la crisis internacional, pero la realidad es que México tendrá una mayor caída que países como Estados Unidos, Brasil, Chile y Perú, por no mencionar una larga lista de etcéteras, incluso el premio Nobel 2001 de Economía, Joseph Stiglitz, ha declarado que nuestro país tuvo uno de los peores desempeños a nivel mundial. Atrás, pero muy atrás han quedado las declaraciones oficiales que hablaban de catarrito.
Para variar, dilapidamos nuestras reservas internacionales para contener el aumento en el dólar, que llegó a alcanzar los 16 pesos y cuando las reservas no alcanzaron se pidió una línea de crédito de 47 mil millones de dólares que representa alrededor de 6,110 pesos de deuda para cada mexicano, ya sea un recién nacido o un anciano y que todos debemos pagar en su totalidad más los intereses que se generen. http://www.informenorte.com/Articulo.php?Id=31
En la antesala del estado militar.
Emiliano Sandoval.
Sugestivas señales se filtran en la prensa nacional, sobre la intención del gobierno federal de fusionar al Ejército Mexicano, la Fuerza Área Mexicana y la Armada de México, en una pretendida Secretaria de Guerra y de Marina.
Las instituciones militares de nuestro país, provienen de un diseño gestado a partir del triunfo revolucionario, que como movimiento popular armado tuvo que derrotar al ejercito porfirista y al ganar los revolución se optó por separar las fuerzas armadas, para impedir que en el futuro fueran utilizadas como medio de control de los ciudadanos.
No obstante, que la fragmentación del poder militar separó la esfera política del ejercicio de las fuerzas armadas e impidió que durante el sigo XX en nuestro país se instaurara una dictadura militar, como sucedió en otros países latinoamericanos, como Argentina, Chile, Paraguay, Bolivia y Nicaragua (General Pinochet, ¿les suena?).
En las últimas semanas han trascendido reuniones entre la comisión de Defensa del Senado y los altos rangos militares, el contenido es simple, a cambio de legislar un fuero militar y regularizar el papel del ejército en las calles, el gobierno federal desea fusionar las fuerzas armadas y poner a un civil al frente de las mimas.
Para las fuerzas armadas negociar dichos temas habría sido un tabú, pero ahora que Calderón los envió a las calles, existe el miedo que dentro de algunos años se pueda crear una Comisión de la Verdad, para averiguar que pasó con esas 16 mil muertes (y contando) que lleva la guerra contra el narco y las denuncias sobre violación de derechos humanos por parte de militares hacia civiles. En el fondo es simple: Calderón en 3 años se va, pero ellos se quedan a dar la cara.
Link: http://www.informenorte.com/Articulo.php?Id=36
Hay despedidas dulces y despedidas tristes, a Jalisco le toco una despedida triste, ¿Por qué?
Norman Blanco L.
El ¿Por qué?, es fácil de observar. Solo basta con analizar los hechos en el transcurso del año que termina El tema del agua fue uno de los puntos mas críticos de la agenda publica del Estado, demostró la nula importancia que las autoridades le dan a los temas de salud y medio ambiente, dejo ver el poco interés que los gobernantes le dan a las demandas ciudadanas aun teniendo un sustento técnico y con apoyo a nivel internacional, como sucede en el caso de las poblaciones de El Salto y Juancatlán, que sufren los estragos de la contaminación del Río Santiago. A pesar de tener pruebas de la contaminación, este problema sigue sin obtener una respuesta, la política publica con respecto al agua, se limita a la construcción de dos mega plantas que tratarán las aguas residuales que desecha la ciudad, pero que no pondrán fin a la contaminación que genera la industria que es la que vierte el mayor número de tóxicos.
Los proyectos de construcción de la presa de Arcediano actualmente cancelada por su falta de viabilidad en todos los aspectos y el Zapotillo pusieron en evidencia los graves problemas de agua que existen en el Estado. Son los ejemplos mas claros de cómo actúa la administración actual, la forma es simplemente ordenar la construcción de obras sin sustento alguno, que solo responde a satisfacer los caprichos de los gobernantes y de unos cuantos con grandes intereses económicos.
Arcediano, el Zapotillo, el puente atirantado, los juegos Panamericanos, las deudas adquiridas, las epidemias de dengue e Influenza, estas últimas demostraron la ineptitud de las autoridades, la gran cantidad de errores cometidos al tratar de detener las enfermedades, solo provoco que el problema se hiciera mas grande que la contingencia que existía a nivel nacional, estas se salieron de control y tras demostrarse que se ocultaba información a la población, el titular de salud renuncio y en una estrategia política el alcalde de Guadalajara Alfonso Petersen antiguo secretario de salud, renuncio a la alcaldía y volvió a tomar la las riendas de la Secretaria de Salud, para quedar como un héroe o más bien para huir del problema que se avecinaba con los juegos panamericanos, los cuales desataron una guerra por imponer un proyecto panista o priista a lo cual Petersen prefirió lavarse las manos. Este hecho provocó una gran incertidumbre en el comité de los juegos panamericanos, por lo cual comenzaron a exigir al gobierno municipal, la firma de una indemnización en caso de que los juegos no se lleven a cabo. Mientras en el congreso se daban con todo, los empresarios le entraron para ganar la localización de la construcción del complejo deportivo, nuevamente sin ninguna consideración por las cuestiones ambientales y sociales asi como de servicios que implicara la construcción del inmueble. En octubre tras la presentación del informe de Desarrollo Humano de Jalisco por parte de PNUD, saltaron los números rojos, se dijo que “si Jalisco fuera un país, se ubicaría por arriba del valor medio de América Latina con un desarrollo humano similar al de países como Antigua, Barbuda o Trinidad y Tobago.”
En este mes de diciembre fue presentado también el informe del Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo (CEPAD) en el cual se hace un recuento de la situación que guardan los derechos humanos en Jalisco. En el informe se evidencia las fallas del gobierno y las instituciones en el incumplimiento del respeto de los derechos humanos, así como los casos más representativos sobre las violaciones que se han cometido en el estado.Con respecto a este tema fue en marzo cuando el congreso autorizo la penalización del aborto con lo cual se unió a los demás estados que criminalizan el derecho a la mujer a decidir sobre su cuerpo, al igual que en otras entidades esta ley estuvo motivada por grupos católicos muy conservadores. Acaba un año mas en Jalisco en el cual se vivió de todo y se reafirmo la ineficiencia de las instituciones para promover y propiciar soluciones, debates y alternativas democráticas que pongan fin a los problemas que se viven en el Estado. Pregunto ¿Cómo saludaremos el año próximo?
Como cabildeó Calderón su reforma política
4 de noviembre del 2009, Residencia Oficial de Los Pinos:
El presidente Felipe Calderón recibe a 11 politólogos para rebotar con ellos sus ideas para una reforma política.
Lo acompañan Fernando Gómez Mont, secretario de Gobernación; Juan Molinar, secretario de Comunicaciones y Transportes; Alonso Lujambio, secretario de Educación Pública; Patricia Flores Elizondo, jefa de la Oficina de la Presidencia; Luis Felipe Bravo Mena, secretario particular del Presidente, y Alejandro Poiré, subsecretario de Población de la Secretaría de Gobernación, quien se ha convertido en el principal impulsor de la iniciativa gubernamental.
Fue Poiré quien, durante la última semana de octubre, llamó personalmente al grupo selecto de politólogos invitados a la reunión con el Presidente: María Amparo Casar, Denise Dresser, Federico Estévez, Jesús Silva-Herzog Márquez, Soledad Loaeza, Carlos Elizondo Mayer-Serra, Gabriel Negretto, Juan Pardinas, Federico Reyes Heroles, Jeffrey Weldon y José Woldenberg.
En un comunicado de Los Pinos difundido muy noche aquel 4 de noviembre informa que la reunión tuvo por objeto intercambiar puntos de vista sobre las transformaciones que requiere el país en materia política.
Lo cierto es que la reunión, citada a mediodía para durar dos horas, se prolongó hasta la tarde y ocupó al menos la mitad de la agenda presidencial de ese día. Según algunos asistentes, Calderón lucía muy interesado en el tema, de buen humor y hasta emocionado por conocer de primera mano la opinión de aquellos a quienes cotidianamente lee en los periódicos. Tanto, que la reunión duró más de cuatro horas.
En un momento del encuentro, el Presidente habló de la segunda vuelta y dijo que él, de alguna manera, era una víctima de que México no tuviera este mecanismo en sus leyes, pues le hubiera ahorrado muchos dolores de cabeza derivados de lo apretado de su triunfo frente a Andrés Manuel López Obrador en el 2006.
Se habló de reelección consecutiva de diputados federales y locales, de senadores y de presidentes municipales. Se habló de iniciativa preferente, de iniciativa ciudadana y candidaturas independientes, de partidos pequeños, del derecho del Poder Judicial a presentar iniciativas.
Prácticamente los diez puntos de la iniciativa presentada por Calderón el 15 de diciembre fueron tocados en esa reunión. Además de otros que el Ejecutivo no recogió en su proyecto.
Los asistentes afirman que, más que recopilar ahí las ideas para confeccionar su iniciativa, lo que hizo el Presidente fue presentar en sociedad –aunque sólo ante un público muy selecto– la propuesta que parecía ya tener en su escritorio. Un proyecto preparado con antelación en la oficina de Poiré, a quienes todos ubican como el artífice de la reforma.
Licenciado en ciencia política del ITAM con maestría y doctorado en Harvard, Poiré comenzó el sexenio de Calderón como director general de análisis político de la Presidencia de la República; cuando Juan Camilo Mouriño fue secretario de Gobernación, lo nombró comisionado de Desarrollo Político de Segob, y a partir del 26 de mayo pasado fue nombrado subsecretario de Población, Migración y Asuntos Religiosos.
Presentada la iniciativa, en las últimas horas Poiré ha sido el portavoz del gobierno en el tema. Saltó del debate sobre la cédula de identidad ciudadana a la defensa de la reforma política sugerida por Calderón.
Pero, ¿qué deja ver este encuentro de Calderón con politólogos?
Primero y más importante: que el Presidente decidió cabildear primero con formadores de opinión pública, que con el Congreso.
Hasta el momento no se sabe de alguna reunión en la que Calderón haya buscado el apoyo del PRI o del PRD a su iniciativa. Es probable que los panistas tampoco conocieran el proyecto, pues a sus legisladores parece que los agarraron fuera de base (como es costumbre).
Al estilo Fox, el presidente Calderón optó por dar el debate en los medios, antes que en las cámaras del Congreso. No falta mucho para que comiencen a difundirse spots de radio y televisión promoviendo la iniciativa presidencial.
Contrario a lo que había prometido en su campaña y en el periodo de transición, el Presidente no está haciendo política "a nivel de cancha", tú a tú con cada uno de los legisladores que necesita para aprobar su reforma. No, está ganando adeptos en la opinión pública que podrán comentar bien su iniciativa, pero no la votarán.
Segundo: deja ver que el Presidente tenía un proyecto desde principios de noviembre. Es lógico que no lo presentara antes del 15 de ese mes, pues se estaba debatiendo y votando el Presupuesto de Egresos, pero ¿por qué esperar un mes para enviarla? ¿Por qué no presentarla entre el 15 y el 30 de noviembre, cuando el Congreso estuviera todavía en sesiones ordinarias? ¿Por qué el 15 de diciembre?Aparentemente, por las mismas razones por las que decidió cabildearla con líderes de opinión antes que con líderes partidistas: para ganar el debate mediático.
Ya se verá en el 2010 si Calderón también está dispuesto a dar el debate legislativo o si, como ocurrió con su reforma fiscal de septiembre, deja que su iniciativa muera entre la apatía priista, el rechazo perredista, la inoperancia panista, la guerra contra el narco, la crisis o la fiesta del Bicentenario.
¿Hará como Obama, que decidió jugarse su gran capital político en su reforma sanitaria?, ¿o decidirá resguardar su resto, que ya no es mucho?
http://reformacom.typepad.com/espacio_e_elector/
Reformas políticas
José Woldenberg
El Presidente presentó una importante propuesta de reforma política. Reacciono al bote pronto al discurso, sin conocer el texto enviado al Congreso.
1 y 2. Posibilidad de elección consecutiva de alcaldes, jefes delegacionales, senadores y diputados hasta por 12 años. En la época de las elecciones sin competencia hubiese sido impensable. Hoy, lo que se estaría abriendo es la posibilidad de reelección en los casos en que los candidatos cuenten con el apoyo de sus representados. Si bien se han sobrevendido las derivaciones virtuosas de esa posibilidad, tendrían una cauda positiva en la profesionalización del trabajo legislativo y en la posibilidad de trazar planes de mediano plazo en la gestión municipal.
3. Reducir el número de integrantes del Congreso. La reducción en sí no es un tema relevante (salvo para quienes claman que cuesta demasiado), puesto que la dinámica seguirá siendo, en lo fundamental, de grupos parlamentarios. Pero por fortuna en la Cámara de Diputados se deja una correlación idéntica entre uni y plurinominales. Se había especulado con la posibilidad de suprimir 100 plurinominales con lo cual se reforzaría la tendencia a la sobre y la sub-representación. Con 240 y 160, respectivamente, en términos de representatividad no existiría modificación alguna. Es bueno que así sea. En relación al Senado, la supresión de la lista nacional plurinominal parece conveniente. Esos legisladores en estricto sentido no representaban a ninguna entidad (aunque en su momento inyectaron pluralidad). Ahora bien, en este caso el elector podrá además tener un voto preferencial y poner en el primer lugar de la lista al que desee. Es una novedad dada nuestra tradición de listas bloqueadas y cerradas. Pero abrirá una competencia nada soterrada entre candidatos de un mismo partido. Y ello tendrá efectos de pronóstico reservado.
4. Incrementar al 4 por ciento la votación necesaria para que un partido mantenga o logre el registro. No entiendo el afán por excluir a minorías del Congreso. La propuesta se monta en un malestar social difuso e intenta explotarlo. Pero restar pluralidad al Congreso no parece una idea acertada, máxime que en todos los escenarios probables seguiremos reproduciendo un formato tripartidista que impide la formación de una mayoría estable y eso no se resuelve con la exclusión de los "pequeños".
5. Iniciativa ciudadana. Abrir la puerta para que un grupo de ciudadanos pueda iniciar el procedimiento legislativo resulta conveniente. Hasta ahora sólo el Ejecutivo y los legisladores tienen esa facultad. Habrá que ver su reglamentación (requisitos, número de firmas, etcétera) para poder emitir una opinión completa.
6. Candidaturas independientes. Tendremos partidos municipales, estatales, personalistas, efímeros o estables que ostentarán el nombre de "candidatos independientes". Estos últimos, a querer o no, acabarán cumpliendo las funciones de los partidos: agregar intereses, ser plataformas de lanzamiento de candidaturas, ser referentes del debate público, etcétera. Habrá que ver los requisitos para presentar "candidaturas independientes" y los derechos y obligaciones que tendrán.
7. Segunda vuelta en la elección presidencial. El problema fundamental para la gobernabilidad es la falta de apoyo mayoritario en el Congreso a la gestión presidencial. Y la segunda vuelta no incide en ese terreno. Ahora bien, si lo que se pretende es que no pueda llegar a la Presidencia ningún candidato que cuente con más aversiones que adhesiones, esa fórmula resulta una buena receta. Pero además se busca que la segunda vuelta presidencial coincida con la elección del Congreso. Se intenta que la fuerza de la candidatura presidencial "arrastre" votos para el Congreso. Si es así, la tercera fuerza será la perdedora neta.
8. Facultar a la Corte para presentar iniciativas de ley en el ámbito de sus competencias. Una buena medida para afinar el funcionamiento del Poder Judicial. Puede ser también una zona de tensiones entre ese poder y el Legislativo, cuando el segundo no acceda a las propuestas del primero.
9. Iniciativas preferentes. El Presidente podría presentar en el primer periodo de sesiones dos iniciativas que deben ser votadas por el Congreso en el tiempo que dure ese periodo. Es una muy buena fórmula para intentar trascender la parálisis legislativa y para que el titular del Ejecutivo fije sus prioridades. De todas formas el Congreso tendrá la última palabra, salvo que por su morosidad no ponga manos a la obra. Tratándose de una reforma constitucional, si el Legislativo no la vota, sería sometida a un referendo. El Presidente apelaría directamente al "soberano".
10. Facultar al Ejecutivo para hacer observaciones parciales o totales sobre la Ley de Ingresos y el Presupuesto aprobados por el Congreso, y establecer fórmulas de reconducción de los mismos. Lo primero anudaría la necesidad de diálogo entre poderes y lo segundo es una necesidad para casos de empantanamiento catastrófico.
http://www.reforma.com/libre/online07/edicionimpresa/
¿Qué democracia?
Adolfo Sánchez Rebolledo
Por fin, luego de varios avisos y adelantos, el Presidente envió al Senado una propuesta de reforma política de fondo que, según sus propias definiciones, persigue dos objetivos centrales: fortalecer el vínculo entre la ciudadanía y el sistema político e instituir mecanismos que permitan consolidar nuestras instituciones. Para lograrlo se enlistan nueve reformas de distinto calado y significación, entre las cuales destacan algunas que ya estaban cantadas, como la relección sucesiva de alcaldes, ediles y delegados; el establecimiento de las llamadas candidaturas independientes para todos los cargos de elección popular, la reducción del tamaño del Congreso, mediante el recorte de los plurinominales y el aumento de los requisitos para mantener el registro de un partido. Se plantea, además, la segunda vuelta para definir las elecciones presidenciales. Asimismo, se propone un mecanismo que fortalezca al Ejecutivo ante el Congreso con la incorporación de la figura de la iniciativa preferente y la posibilidad de que el Presidente haga observaciones parciales o totales a la Ley de Ingresos y el presupuesto de egresos aprobado. Finalmente, se promueve la iniciativa ciudadana y la posibilidad de que la Suprema Corte presente iniciativas de ley en el ámbito de su competencia.
A la espera de un análisis concreto de cada una de ellas, una primera mirada al conjunto nos remite a la tensión, a mi parecer no resuelta, entre la necesidad de transformar el régimen de partidos sin acotar el pluralismo y la apertura a una mayor participación ciudadana en la vida democrática. Tampoco se resuelve el problema de hallar un mecanismo institucional que propicie los consensos entre el Ejecutivo y el Congreso, que resumen en buena medida el interés particular del Presidente en esta reforma. En ambos extremos, la iniciativa titubea, tropieza, pues es obvio que, sin subestimar la importancia de cada medida, éstas no forman un todo coherente. Quiere innovar, pero recae en el conservadurismo, en la defensa –palabras textuales– de las instituciones de gobierno que nos ha legado nuestra historia nacional, sin renunciar a ellas en aras de experimentos inciertos. No se reforma el régimen político y, en cambio, se añaden piezas que, de aprobarse, harán más confuso su funcionamiento. Algunas de las ideas expuestas son simplemente demagógicas. Si consideramos, por ejemplo, la reducción de los plurinominales tendríamos distritos más grandes, legisladores menos representativos, pocos ahorros y, lo peor, como bien lo ha señalado Jorge Javier Romero, la relección (hasta 12 años) con poca representación proporcional puede llevar en muchas zonas del país a convertir a los caciques regionales en jugadores con capacidad de veto, dándole ventaja a los operadores políticos terrestres con mayor capacidad para controlar territorios a través de mecanismos clientelares.
Habrá tiempo de examinar una por una las iniciativas de reforma, aceptarla o rechazarla por sus méritos, pero una primera lectura deja la impresión de que en lugar de tejer una trama institucional adaptada a las cambiantes circunstancias de la realidad política nacional, la Presidencia optó por el camino corto de atender las demandas más publicitadas, es decir, aquellas que por lo general cuentan con el visto bueno del lobby proempresarial y mediático o con la aprobación de grupos de la sociedad civil contrarios a la llamada partidocracia que es, sin duda, el patito feo y el enemigo a vencer en un esquema que, lejos de darle poder al ciudadano refuerza el presidencialismo, limitando la competencia real a una suerte de bipartidismo a la manera estadunidense, que deja fuera de la competencia política institucional a importantes segmentos de la ciudadanía. Durante la discusión de estas iniciativas, habida cuenta la incorporación de las candidaturas independientes, la relección consecutiva y el aumento de las exigencias para el registro de nuevos partidos, el Congreso tendrá que discutir con seriedad si quiere un régimen de partidos donde éstos sean considerados, como hasta ahora, entidades de interés público, o si prefiere otra fórmula que sin duda repercutirá en materias claves como el financiamiento público, el acceso a los medios y un sinfín de asuntos de gran envergadura que por ahora pasan de noche en la iniciativa.
El gran defecto de estas propuestas de reforma es que se elaboran sin hacer explícitos los supuestos que las sustentan. Si se atiende a los considerandos presidenciales, pareciera que el cambio democrático es el resultado del impulso hacia el continuo perfeccionamiento de la legalidad, una suerte de espíritu hegeliano que se introduce en las exigencias objetivas y subjetivas de la sociedad, a la cual le es cada vez más difícil verse representada en determinadas instituciones o autoridades. En lugar de asumir las consecuencia de la crisis del régimen político intentando una revaloración del presidencialismo, de los beneficios o no de parlamentarismo, del federalismo y la separación de poderes, buscando nuevos espacios a la democracia participativa, es decir, leyendo con las claves de hoy la actualidad de la Constitución, la propuesta gubernamental se carga de una intensa retórica ciudadana, sin explicarse cómo y por qué “en los últimos años se ha extendido la percepción de que la política es un ejercicio estéril, que no responde a los intereses ciudadanos y, por el contrario –se afirma en el texto de la iniciativa–, se usa para avanzar intereses personales. La democratización del país generó expectativas que no se han visto satisfechas por su funcionamiento. Hay que cambiar urgentemente esta percepción”.
Pero esa percepción –sería sencillo verlo así– no es el reflejo automático de la imperfección de las normas o de las deficiencias inocultables de algunas instituciones, que sin duda deben reformarse, sino del modo como los ciudadanos se han enfrentado durante las últimas décadas a la razón de Estado, a los fines declarados de la acción pública y a las consecuencias que sobre sus vidas han tenido los actos de autoridad, es decir, al modo como se hace la política y a los fines declarados que ésta dice sustentar en un país que, en efecto, después de varias décadas de esfuerzos cambió en un sentido democrático sin anular por ello las formas más dolorosas de la desigualdad económica, social y cultural, sin elaborar en el camino una nueva moral pública ajustada a las exigencias de justicia, legalidad y equidad que debían presidir toda reforma política verdadera. La propuesta de Calderón parte de que hay un malestar pero desconoce sus verdaderas causas y motivaciones y, lo peor, cree que mediante una cuantas reformas como la relección, las candidaturas independientes o la reducción de los plurinominales (en vez de favorecer la mayor proporcionalidad) desaparecerán los viejos defectos, la desconfianza sustentada en la cultura política dominante. Algunos especialistas ya han señalado ciertas ausencias, como la revocación del mandato, el referéndum y el plebiscito (aunque con limitaciones se considera al referéndum para aprobar las leyes emanadas de las iniciativas preferentes del Ejecutivo). Otros han mencionado que la Presidencia se autoexcluye de la reforma. Pero lo más importante es saber si con las medidas enviadas al Senado se consolida la democracia. Y, en todo caso, ¿qué democracia?
http://www.jornada.unam.mx/2009/12/17/index.php?section=opinion&article=016a1pol
| Para entender a Felipe Calderón |
| Manuel Camacho Solís |
| Los presidentes responden a los problemas que enfrentan con base en sus ambiciones, experiencias, cálculos, temores y complicidades. Felipe Calderón está en medio de la tormenta. No es el capitán que tiene el conocimiento, serenidad y temple necesarios para llevar la nave a buen puerto. Ojalá sea, al menos, el contramaestre (el suboficial) que sostiene el timón; y no termine siendo un jefe de gobierno que ante una crisis agudizada, se exceda y precipite el hundimiento de la nave.
Felipe Calderón ya no fue el líder del cambio. Su último intento de mostrarse como un reformista fue su discurso del 2 de septiembre. El intento no cuajó. Desde entonces sus acciones han sido contrarias a su discurso. Calderón no gobierna conforme a un proyecto liberal de reformas. Algunos piensan que Calderón ha perdido su poder. Que a raíz de su derrota electoral de julio es un gobernante impotente. Lo subestiman. Una y otra vez se sale con la suya. La mayoría priísta le ha permitido consolidar su poder y aceptado sus principales decisiones. Paso a paso se ha ido apoderando de las palancas del poder y encajonado a sus adversarios. Ganó el control del Tribunal Electoral, la Comisión de Derechos Humanos, impuso a su procurador, sus prospectos para la Corte salieron bien librados, dejará un gobernador del Banco de México que durante ocho años tendrá enorme influencia sobre la política económica, le ha quitado a la tecnocracia el control de Hacienda, con lo cual podrá sacarle toda la ventaja al presupuesto y disponer de fondos abundantes para sus fines políticos. Ha nombrado para la Secretaría de Desarrollo Social a un activo panista. Sin contar con mayoría legislativa, pudo imponer su meta de déficit a los senadores que intentaron modificar el paquete fiscal. Decretó la disolución de Luz y Fuerza. La oposición no debería subestimar estos hechos. Sin mayoría, Felipe Calderón ha ganado control del Estado. Ha dado ya muestras suficientes de que está dispuesto a utilizar ese poder sin atender a la opinión pública. Su poder no es para reformar ni para someter a los intereses: es para sostenerse él, a su grupo y su partido. Con sus brazos fuertes —Seguridad Pública, Trabajo y Gobernación— ha impuesto una línea dura frente al sindicalismo, acota a las organizaciones de derechos humanos y se ha propuesto vencer al narcotráfico en una “guerra” que podría extenderse a la criminalización de la protesta social. Dado que no es un reformador, lo decisivo es determinar cómo utilizará Calderón las palancas de poder si la crisis se agrava. En un momento donde la aprobación presidencial va a la baja, y ante una situación económica y social grave, con una violencia que no cede, van a llegar varios momentos de definición. Calderón aún puede ser el contramaestre que utiliza su control del timón para resistir con serenidad y con ello mantener la nave a flote. Lo otro, dejarse arrastrar por sus pasiones, suponiendo que puede forzar aún más las amarras, cuando éstas ya no resisten, sería muy grave para México. |
http://www2.eluniversal.com.mx/pls/impreso/version_imprimir.html?id_nota=46673&tabla=editoriales
| El esbozo político de Calderón
Jorge Javier Romero En la celebración del tercer aniversario de su toma de posesión, Felipe Calderón recapituló sobre los 10 puntos expuestos en su pasado Informe de Gobierno y reiteró los temas en los que pretende centrar la salvación de un gobierno que, sin embargo, parece haber hecho agua. De nuevo, reforma fiscal, educativa, de salud o laboral aparecen como líneas en el horizonte, que se alejan en cuanto las tratamos de alcanzar. El paquete integral parece sin duda deseable, pero no se ve por ningún lado la construcción de la coalición política necesaria para llevarlo a cabo. Por el contrario, el Presidente parece atascado, casi inmovilizado por un Congreso adverso, donde el partido dominante en la Cámara de Diputados tiene muchos incentivos para hacerle la vida imposible, como quedó demostrado en la negociación presupuestal. Igual que en el discurso de septiembre, Calderón remató con el tema político. Reiteró su aspiración a una democracia efectiva. Entiende el Presidente que la parálisis tiene que ver con el diseño institucional, con las reglas del juego y en ello no se equivoca, aunque el discurso no deje de leerse como una justificación de los malos resultados obtenidos hasta ahora. A diferencia del informe, el discurso del cumpleaños dibujó un poco más la idea presidencial respecto a los elementos que debe tener la reforma política integral. Es, en esencia, la que han planteado respetables jurista que, sin embargo, son prudentemente conservadores y que prefieren hacer los ajustes como parches en el raído traje del presidencialismo. Reformas al veto, iniciativa preferente, compensadas con las figuras de iniciativa popular, referéndum y alguna forma de participación al margen de los partidos o una flexibilización del registro de los partidos. Presidencialismo reformado, con pretendido fortalecimiento del Ejecutivo frente al Legislativo, que sin embargo se transformaría en un cuerpo más permanente, gracias a la posibilidad de reelección. El viejo sueño al que México se ha aferrado desde la Constitución de 1824: algún día podremos tener unas instituciones como las de Estados Unidos, pero que ahora sí nos van a funcionar. Sin embargo, el arreglo sigue chirriando en el mismo gozne: la separación entre la legitimidad del Ejecutivo respecto al Legislativo y la falta de coincidencia entre una mayoría y la otra. Incluso con mayor capacidad de veto y con iniciativa preferente, el Presidente sigue quedando a merced del Congreso en la capacidad de reforma y en el diseño fiscal y presupuestal. Los diseñadores de la reforma lo saben, y entienden que la plena eficiencia del arreglo pasa por el recorte de la representación. El presidencialismo tiene oportunidad en un sistema de dos partidos, un arreglo oligárquico que excluya a buena parte de la población de la capacidad real de representación. Un sistema sin minorías, o con minorías subsumidas en las maquinarias de dos grandes maquinarias de articulación de coaliciones: la auténtica partidocracia. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos hechos del PRD para acabar consigo mismo y de la incapacidad de otros intentos para abrirse paso en el escenario político, México no cabe en un arreglo bipartidista con espacios sólo simbólicos para los intereses diferentes a los de los grupos hegemónicos. Hay sociedad organizada con demandas específicas que merece ser representada. Hay intereses de gestión de grupos marginados que han encontrado expresión en las redes de clientelas del PRI o del PRD, que están en el filo de la desobediencia permanente y que serían terriblemente difíciles de encauzar por la vía institucional si se les recortan espacios de representación. Desde cualquier punto de vista un recorte a la representación es un despropósito. ¿Para qué recortar los diputados? Para reducir la proporción de partidos y para debilitar al tercer partido, que quedaría reducido a unos cuantos escaños. Sin embargo el PAN parece estar haciendo un cálculo erróneo. Es muy probable que lo que ocurra es que en la mitad del país el arreglo equilibre al PRI y a sus escisiones encauzadas por el PRD, mientras que en la otra mitad el enfrentamiento se dé entre el PRI y el PAN, con lo que la hegemonía general del PRI se reproduciría por la vía del reparto político territorial. Los barones locales estarían en el PRI en todo el país, mientras que el reto local sería disputado a medias por el PRD y ellos mismos. La reducción de los diputados de representación proporcional beneficia a los operadores políticos terrestres con mayor capacidad para controlar territorios a través de mecanismos clientelares. ¿Y si se facilita el acceso a las boletas pero se dificulta el acceso al Congreso, disminuido y por lo tanto más alto en votos el costo por diputado? es exactamente como si no se hiciera ninguna apertura a las candidaturas diferentes a las de las maquinarias partidistas establecidas. La posibilidad de reelección de legisladores y ayuntamientos, el tema que más atención ha causado por atacar un tabú de la política priísta parece haber alcanzado consenso. Sin duda es un despropósito mantener una regla que fue pensada como parte nodal del entramado institucional del régimen del PRI. En condiciones democráticas la no reelección resulta disfuncional. Ya se han dado muchos argumentos a favor y no es necesario abundar más. Pero reelección con poca representación proporcional puede llevar en muchas zonas del país a convertir a los caciques regionales en jugadores con capacidad de veto. La debilidad general del arreglo proyectado es que no resuelve en realidad el asunto de la relación entre Ejecutivo y Legislativo, por más que se simplifique la composición de la cámara. Una cámara tendente al bipartidismo puede dar resultados mixtos. En ocasiones puede dar fuerza al presidente, pero más fácilmente que ahora lo puede acabar condenando a la mera administración del día a día, sin ninguna capacidad real de echar a andar proyectos sustantivos ni reformas. ¿Y el Senado? ¿Qué hacemos con él? ¿Lo van a recortar también para acentuar su carácter conservador? Lo mejor sería elegir cuatro senadores por estado en listas de representación proporcional, pero de eso ni hablar. Si de lo que se trata es de un pacto bipartidista, que deje fuera a los incómodos, a los irredentos, porque los corruptos seguirán ahí, instalados en el control electoral territorial. El resultado puede ser simplemente catastrófico. |
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| China 2020: cara y cruz para América Latina |
| Javier Santiso |
| El desplazamiento de los centros económicos hacia Asia ha sido una de las principales novedades económicas de esta década. El eje Atlántico está dejando de ser el centro de gravedad de las relaciones económicas y financieras, dejando paso a un mayor protagonismo del eje Pacífico. Esto queda reflejado en particular por la mayor relevancia de China para una región como América Latina. La crisis del 2008, lejos de haber frenado estas tendencias, las está al contrario acelerando.
China se ha convertido así en uno de los principales socios comerciales de América Latina. En 2008 el comercio entre las dos regiones superó los 140 mil millones de dólares. En 2009, China se ha convertido en el mayor socio comercial de Brasil, la principal economía latinoamericana. Esto no es obviamente una tendencia específica a la región: en 2009, China también se ha convertido en el mayor socio comercial de África del Sur y de India, sólo por mencionar otros continentes y países. El consumo chino está tirando al alza de nuevo los precios de las materias primas exportadas por América Latina. Mientras las ventas de coches se desploman en Estados Unidos —impactando las exportaciones de componentes de México—, éstas se disparan en China, induciendo más y más importaciones de materias energéticas, petróleo, cobre y otros minerales. En los próximos 10 años, según estimaciones de Deutsche Bank, las importaciones chinas de petróleo deberían crecer otro 21%, las de cobre 16%, las de madera 13%, y las de carne de cerdo 11%, materias primas y agrícolas todas producidas y exportadas por los diferentes países de América: Brasil, Argentina, Perú o Chile. A esta dimensión comercial se le suma una financiera. Hoy el stock de inversiones extranjeras directas chinas en el mundo apenas alcanza 170 mil millones de dólares, una cantidad ciertamente relevante, pero muy alejada de las magnitudes de sus reservas, las cuales superan los 2 billones de dólares en 2009. Proyecciones de JP Morgan apuntan a que los ahorros chinos alcanzarán en 2020 más de 16 billones millones de dólares. Una parte de esta liquidez tendrá que colocarse fuera, y en particular vía inversiones directas, participaciones minoritarias u otras formas de inversiones, fuera del país. Los países y zonas que sepan captar este potencial saldrán ganando del auge chino. América Latina, con sus fuertes capacidades agrícolas y producciones de materias primas es sin duda una zona que puede salir ganando. Brasil, Argentina y Paraguay, por ejemplo, con 28%, 21% y 3%, respectivamente, de la producción total mundial. Igualmente, Chile, Perú y México concentran respectivamente 29%, 11% y 7% de las reservas mundiales de cobre. Juntos, la región dispone de 50% del total de la producción o reservas del mundo. En la próxima década China será una suerte pero también un reto para la región. Lo que ocurra o deje de ocurrir en el país tendrá repercusiones mayúsculas en América Latina. En 2009 ya lo estamos viendo (en este caso de manera positiva): mientras México padece un desplome histórico de su PIB, debido en gran parte a su proximidad con Estados Unidos, epicentro de la crisis global, Brasil apenas sufrió un ajuste y en 2010 ya estará creciendo a su potencial de casi 5%, según los pronósticos de la OCDE. Es decir, Brasil —también en parte por una mayor diversificación de sus exportaciones hacia Asia y un repunte de los precios de las materias primas, petróleo, mineral de hierro o soja— experimenta el empuje por la demanda china. Símbolo del acercamiento entre Brasil y China son empresas como Vale, uno de los mayores productores de minerales del mundo y cuyos ingresos y ventas son casi 45% en 2009 del mercado chino, o como Petrobras que acaba de concluir un acuerdo gigantesco por 10 mil millones de dólares con socios chinos. En el futuro los ajustes al alza o a la baja del PIB chino no dejarán indiferentes a la región. Si bien decía el refrán tanto utilizado, cuando Estados Unidos estornuda, América Latina se resfría, esto será también válido para China: cuando Beijing acelere o desacelere el ritmo de su crecimiento, la región también percibirá los vientos y mareas del Lejano Oriente. |
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Impotencia e incompetencia
Luis F. Aguilar
El año cierra con nuevos sucesos políticos que suscitan análisis, conjeturas, chismes y hasta burlas, pero el sistema político sigue siendo el mismo. Cambian los personajes pero no el escenario, cambian las autoridades públicas encargadas de resolver los problemas, pero no los problemas públicos ni el alcance de las respuestas gubernamentales. Podemos entretenernos con las designaciones de Carstens, Cordero, Félix y con los enredos y las repercusiones políticas de Juanito y Brugada, pero las condiciones políticas, fiscales y administrativas del ejercicio de gobierno siguen siendo desafortunadamente las mismas, aun si al cierre del año se proponen reformas institucionales que modificarían la composición y la duración de algunos poderes públicos y autorizarían el referendo, con el propósito de incrementar la limitada capacidad directiva de nuestro gobierno democrático, que apenas cumple sus funciones públicas básicas.
Dado que los personajes políticos cambian de sitio, entran y salen, pero el mundo que demarca sus posibilidades de acción es el mismo, es conveniente dar una mirada al bosque y no sólo a los árboles, mirar la configuración que actualmente tiene nuestro sistema democrático y no sólo fijar la mirada en el anecdotario político del día y sus relatos críticos, por más novelescos y ácidos que sean. A lo mejor la tranquilidad de las fiestas decembrinas puede ayudarnos a repensar las funciones imprescindibles y valiosísimas de la política y a registrar las limitadas capacidades del gobierno para realizarlas, éste o cualquier otro. La impresión generalizada es que el conjunto de nuestra clase política no posee la buena fe o la voluntad o los instrumentos o las habilidades para hacer razonablemente bien su tarea directiva.
En el ánimo ciudadano el problema central se ubica en la capacidad y eficacia directiva de los gobiernos. La vieja cuestión acerca de la legitimidad política del gobernante se ha desplazado a la pregunta sobre la capacidad directiva del gobernante legítimo, sobre si es capaz de conducir a su sociedad hacia situaciones de valía colectiva. Por ende, la cuestión consiste en averiguar cuáles son las condiciones que hay que crear y asegurar para que la democracia sea gobierno, demuestre que puede dirigir a sus sociedades, resolver sus problemas y ampliar sus posibilidades de bienvivir. Entre nosotros, debido a los ingentes problemas del país, que no encuentran jamás una respuesta suficiente y duradera, el problema se manifiesta en forma de dudas sobre la gobernabilidad del país y de preocupaciones por escenarios de ingobernabilidad.
A cada momento y en cualquier tipo de conflicto hablamos de ingobernabilidad, que imputamos siempre a la incapacidad del gobierno, pues en el imaginario nacional el gobierno sigue siendo el protagonista todopoderoso de la vida social, aun si le ve débil, quebrantado y enredado (algo que muchísimos consideran pasajero). Muchos problemas de ingobernabilidad provienen sin duda de la incapacidad del gobierno para dar respuesta suficiente a demandas sociales justas y problemas sociales crónicos, pero con frecuencia olvidamos que la ingobernabilidad se debe también a la sociedad misma, a su indisposición a reconocer como legítimas a las autoridades públicas, a someterse al imperio de la ley, a respetar obligaciones cívicas básicas (contribuciones fiscales, por ejemplo) y a desarrollar su capacidad productiva. Es notoria la disposición de grupos sociales a practicar el oficio de criminal como opción de vida o a ser arbitrarios y corruptos con tal de no sujetarse a las normas. Para resolver el problema de la ingobernabilidad (natural o adquirida) de la sociedad se creó el gobierno, el Estado.
Se cae entonces en contradicción cuando el gobierno, encargado de resolver los problemas de la ingobernabilidad social, se convierte él mismo en factor de ingobernabilidad, aunque no quiera serlo, por carecer de la capacidad de responder a las demandas justas de su sociedad en problemas. La incapacidad del gobierno puede deberse a impotencia, porque carece de las capacidades y recursos para dirigir, o a incompetencia, porque desaprovecha o utiliza mal las capacidades y recursos directivos que posee y que son ingentes a pesar de todo. Mi percepción es que la relativa incapacidad del gobierno actual es una mezcla de impotencia e incompetencia, de carencia de facultades, fárrago institucional e inhabilidad política y administrativa.
Las elecciones son supuestamente el modo de librarse de los presuntuosos gobernantes incompetentes, pero las reformas son el único medio para dotar al gobierno democrático con las capacidades y recursos que necesita para dirigir con éxito y sacarlo de su impotencia. Me temo que muchos piensan sólo en las elecciones y que el 2012 es la estrella de su esperanza. En cambio, las reformas institucionales, fiscales y administrativas básicas son clave y urgentes, pues cualquier gobernante de este país, el más competente, mayoritario y de buena fe, no podrá hacer más de lo que ya se hace ahora a duras penas.
| Miedo al matrimonio gay |
| Genaro Lozano |
| Hay personas que viven toda su vida esperando casarse y quienes se obsesionan con encontrar a una esposa “presentable” e independiente. Hay también a quienes les da pavor el matrimonio. Algo similar está ocurriendo con quienes argumentan en contra del matrimonio para parejas del mismo sexo que se discute en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF).
Durante la reciente dictaminación en comisiones, la bancada del PAN manifestó su oposición con los argumentos de siempre: “que el matrimonio es una institución de ‘naturaleza’ heterosexual”, “que la función del matrimonio es la procreación” – desconociendo a los matrimonios heterosexuales sin descendencia y que la inseminación artificial puede ser el mejor amigo de una pareja lésbica. Sin embargo, el argumento en contra que empieza a permear entre panistas y voceros del conservadurismo es que el matrimonio es tan fundamental que requiere “una amplia discusión”, “un sometimiento a las urnas para que la gente decida”, que “la iniciativa de matrimonio gay está mal hecha porque legaliza la discriminación al permitir el matrimonio y prohibir la adopción”, que ahora sí “las sociedades de convivencia están bien”, que temen una “reacción sin igual en los estados de la República”, como sucedió con las leyes antiaborto, y la explosión de la violencia en contra de la gente lésbico-gay-bisexual-transgénero (LGBT). Si bien varios activistas LGBT mexicanos e irónicamente los panistas hablan sobre España —primer país en legalizar (2006) el matrimonio en parejas del mismo sexo con el derecho de adopción—, ésta es una excepción a la regla. Zapatero pudo aprobar la ley referente porque Aznar lo precedió. Sin embargo, los países y los sistemas federales, como el mexicano, que han legalizado las uniones civiles y los matrimonios para parejas del mismo sexo lo han hecho de forma escalonada, con candados a la adopción, como en Dinamarca (1989), Noruega (1993) Suecia y Groenlandia(1994), Islandia (1996), Francia y Canadá (1999), Alemania (2001) y en Coahuila (2006), cuyo Pacto Civil de Solidaridad contiene una prohibición explícita a las adopciones. En cuanto al matrimonio sin adopción el caso se dio en Holanda (2000) y en Bélgica (2003). Ambos países aprobaron el matrimonio con un candado a la adopción que fue retirado en el 2003 y en el 2006, respectivamente. Aprobar el matrimonio sin adopción es claramente paradójico y discriminatorio, pero es un paso estratégico y de ello escribiré el viernes en mi blog en EL UNIVERSAL. En cuanto a la violencia homofóbica, los argumentos son una falacia. La violencia y los crímenes por homofobia son una realidad en México. El periodista Fernando del Collado y la Comisión Ciudadana contra Crímenes por Homofobia pueden detallar cuántas personas LGBT han muerto en México desde 1995. El matrimonio para parejas del mismo sexo no agravaría esa violencia, como no lo ha hecho en países donde se han aprobado. Para detener esos crímenes se necesita una ley federal contra crímenes por homofobia y que el Presidente Calderón firme ya el decreto para crear un día nacional contra la homofobia. La reacción conservadora en los estados es una posibilidad. Sin embargo, el movimiento LGBT mexicano ha sobrevivido sus batallas y sus divisiones internas. Una ola conservadora significaría más trabajo y unidad para Enoé Uranga, David Razú, el obispo Raúl Vera, Gloria Careaga, David Sánchez Camacho, LolKin y todas las personas que apoyan la expansión de los derechos LGBT. Si darle el voto a las mujeres se hubiese sometido a votación, tal vez ellas no podrían votar hoy. Si los campos de concentración nazis hubiesen sido sometidos a votación en 1943, los alemanes probablemente los hubieran mantenido. Como dijera el maestro Emilio Álvarez Icaza, los derechos humanos y civiles no deben estar sujetos a las voluntades de las mayorías. Las democracias deben precisamente proteger a las minorías de las mayorías. |
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La CNDH y el aborto Miguel CarbonellEn muchas sociedades democráticas modernas conviven distintas formas de comprender y valorar los fenómenos sociales. El pluralismo parece ser la regla general en toda democracia, al revés de lo que sucede con los sistemas autoritarios o dictatoriales, en los que existe solamente una escala de valores. En ciertos temas puede ser que ese pluralismo se extreme, generando posturas abiertamente contradictorias e incluso —a veces— irreconciliables. ¿Cómo se pueden resolver tales puntos de vista? Los países más avanzados normalmente llevan hasta sus tribunales constitucionales esos dilemas de gran calado, a fin de que los jueces sean los que decidan la cuestión, con base en el derecho y no en las convicciones personales que pudieran tener cada uno de ellos. Lo anterior viene a cuento porque hace unos días, en mi calidad de integrante del Consejo Consultivo de la CNDH, le hice una solicitud formal al nuevo presidente para que ejerciera sus facultades legales para interponer una acción de inconstitucionalidad en contra de las legislaciones locales que penalización la interrupción voluntaria del embarazo. Debo decir que el presidente de la CNDH se mostró atento y receptivo, quedando en que iba a estudiar el tema. Más tarde hizo una declaración a los medios señalando que la postura de la CNDH se basaría en lo que resolvió el año pasado la SCJN, en relación con la despenalización del aborto en el DF. Para ser congruente con ese punto de vista lo único factible sería presentar la acción de inconstitucionalidad, dado que el criterio de la Corte es precisamente contrario a lo que han venido legislando 17 entidades federativas. No importan las convicciones personales del doctor Raúl Plascencia o de los miembros del Consejo Consultivo de la CNDH. La ventaja de llevar el tema ante la SCJN es que se le pide a un árbitro que, con la neutralidad que tiene una decisión basada en el derecho como regla general de la convivencia, decida cómo se deben proteger los derechos que están en juego. Plascencia lo dijo con claridad: se buscará “una postura institucional”. Bravo por eso. Cuando el anterior presidente de la CNDH, el doctor José Luis Soberanes, interpuso la acción de inconstitucionalidad en contra de la reforma del DF en materia de aborto, yo estuve en contra. Con el paso del tiempo, sin embargo, debo reconocer que la decisión de Soberanes tuvo varios efectos positivos, ya que permitió un debate serio e informado sobre un tema que es del interés de todos los que vivimos en México. Además, por primera vez en muchos años vimos un debate de fondo en el pleno de la Suprema Corte sobre el alcance de los derechos fundamentales en cuestión. Por otra parte, la decisión redactada por el ministro José Ramón Cossío fue acertada en términos generales y permite que México se sume a una poderosa corriente internacional en materia de derechos de las mujeres. Con esa decisión ganamos todos. Cuando hay temas tan delicados como el del aborto, lo peor que se puede hacer es descalificar las posturas de quienes no piensan como nosotros. Hay que hacer un esfuerzo para ponerse en los zapatos del otro, partiendo de la idea de que casi todos los participantes en el debate lo hacen de buena fe. No se vale imponer opciones ideológicas utilizando el poder del Estado para legislar. Es mejor que sean los jueces los que, con base únicamente en la razón jurídica, resuelvan el problema. El asunto delicado es que, para que la Suprema Corte pueda actuar, debe ser instada para ello por un órgano legitimado. De ahí mi petición al presidente de la CNDH. Él es el único que, dentro de la CNDH, puede tomar la decisión. Los integrantes del Consejo Consultivo podemos y debemos manifestar nuestro punto de vista, porque para eso fuimos nombrados por el Senado de la República. Pero la ley hace descansar todo el peso de la decisión, para bien o para mal, en la persona del presidente de la Comisión. A partir de la decisión que tome, podremos sin duda observar con detalle hasta dónde llega el compromiso con los derechos de todos de Raúl Plascencia. Es la primera prueba de fuego de su recién inaugurado cargo. Ojalá la sepa aprovechar. El balón está en su cancha, presidente. http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/46706.html